HOMBRE = CUERPO+MENTE+ESPIRITU
Tanto el cuerpo como la mente pueden padecer disfunciones que requieren atención profesional, ayuda y solidaridad para el mantenimiento de las funciones esenciales para la vida.
En eso nos diferenciamos del mundo animal, donde prevalece la ley del más fuerte para alimentarse y reproducirse, abandonando a su suerte a los débiles, enfermos y heridos.
El espíritu, alma, o esencia humana, sufre por los dolores, igualmente, del cuerpo o de la mente. Este espíritu, es el ser humano que reclama su dignidad, respeto y compasión ante sus incapacidades físicas o mentales.
Las enfermedades de salud mental, depresión, incapacitan la parte cognitiva de la persona para analizar la realidad, tomar decisiones así como su memoria, su voluntad y sus emociones, con el consiguiente sufrimiento del ser humano, espíritu, alma que viviendo una realidad paralela, irreal, distorsionada y siendo consciente de su distanciamiento y separación de la vida que le rodea se ve abocada a disimular y ocultar en la medida de lo posible su situación para no perder su pertenencia al grupo de "normales", "ganadores" en una sociedad, que en general cuestiona y rechaza las personas con depresión.
Un cuerpo lesionado enfermo no puede afrontar ciertos retos.
Una mente lesionada o enferma no puede afrontar ciertos requerimientos.
En ambos casos, detrás esta la persona, el espíritu, el alma que sufre.
La mano tendida y la determinación para trasmitir el convencimiento de que aun con limitaciones se pueden hacer cosas y llevar una vida digna, abre la ventana de la esperanza y confianza.

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